viernes, 31 de marzo de 2017

Quince: Incertidumbre.

Aquella última vez, allá en el 2012, tenía la certeza de seguir, pero no de dónde vivir.  Esa vez, debí renunciar.  Y eso que había un elemento que creía que mi forma de ser y de ver las cosas, en especial en ser agradecido -y no un lambón como ese elemento creía, quizá le faltó cariño en la infancia- no era la forma correcta de ser persona.  Con el dolor en el alma, pero con la conciencia limpia porque sabía lo que hacía, porque supe qué hice y porque a esas personas que confiaron en mí en aquel fin de año para llegar apenas pasara el Año Nuevo les gustó mi forma de trabajar.  Tan sencillo como eso.

Me dolió dejarlos, porque querían que me quedara, pero el sueldo no me alcanzaba para vivir en aquel paraje y debía, por necesidad, hacer algo extra que me permitiera tener un mejor nivel de vida.  No pude conseguirlo.  ¡Hasta hubo compañeros que me dijeron que no me fuera, que me ayudarían!  No se pudo.  La decisión que había tomado, con algo de pesar en el corazón, no tenía reversa.  Si quería cumplir, debía vivir en ese paraje.

Hoy siento todo lo contrario.  Tengo dónde quedarme y alimentarme, pero no es segura mi continuidad.  Si me quedo, sería por un mes más.  Aún estoy enfermo, pero no con el malestar de hace días.  Hay oposiciones, pero sé que hay muchas cosas que están fallando dentro de lo que me corresponde y me permite hacer esa tarjeta gris.  Si no las mejoro, ¿cómo hago para que lo demás funcione?  Ojalá esa gente que se opone, aprenda un poquito.  Espero, eso sí, que lo que resulte, sea mejor.

jueves, 30 de marzo de 2017

Dieciseis: Dos partidos y se vuelve al "sueño".

En estos dos partidos de Eliminatoria Sudamericana que pasaron -contra Bolivia en Barranquilla, contra Ecuador en Quito- se vieron dos caras de un equipo ansioso y presionado para clasificar al Mundial de Rusia.  Ante Bolivia, los nervios y la incapacidad de romper a un equipo que se dedicó exclusivamente a defender fueron la constante, hasta el penal que por poco falla James Rodríguez.  En Quito, la selección de fútbol jugó mejor y liquidó rápido a una selección ecuatoriana que está arriesgando su casilla al Mundial.

Las cuatro fechas que vienen, serán definitivas.  Ya quedaron dos equipos fuera de la carrera, solo serán jueces de los restantes ocho.  Messi tendrá que luchar para que le levanten la sanción que le impusieron por insultar -supuestamente- a los árbitros del partido ante Chile, él quería jugar en La Paz y no pudo por esa leguleyada.  Para mí, que los brasileros se confabularon para hacerlo sancionar y van a caer prontico.  Yo, esperaré pacientemente hasta el 31 de Agosto...

miércoles, 29 de marzo de 2017

Diecisiete: Humanos antes que trabajadores.

Esta noche, la funcionaria que me está haciendo la vida imposible aquí, salió diciendo que debía salir de mi escritorio, porque ya era hora de salir.  En ese momento, un equipo de la Secretaría de Planeación me estaba dando guerra porque no tenía las actualizaciones correspondientes, y debía dejarlo actualizado para que su usuario al otro día pudiese trabajar en él; hoy no pudo trabajar gracias a que ese proceso era dispendioso y por ello, debí prestarle mi equipo.

No respondí como se lo merecía a esa funcionaria, apenas pude decirle que yo no podía dejar sin su equipo a esa persona.  No era justo.  No era correcto.  Le importaba poco a ella, porque ella no ha sufrido de eso, por lo visto.  Pero yo sí he visto cómo una persona que trabaja en una entidad pública sufre por no tener su equipo de cómputo en las mejores condiciones posibles para desarrollar sus labores y no poder contribuir al desarrollo de una entidad territorial.  Me pasó en casa, hace casi diez años.

Aprendí, gracias a esa experiencia y a lo aprendido en mi carrera, que las herramientas tecnológicas deben estar siempre disponibles cuando sus usuarios lo requieran.  Y en este sitio, no fue la excepción.  Fiel a esos principios, la tecnología no respeta horarios de oficina cuando necesita estar actualizada.  Y como los usuarios necesitan sus herramientas en el momento indicado, no se puede decirle a ellos que no están, o se organiza un buen esquema de mantenimiento -fuera de horario si es necesario- o toda una organización se friega.

Y no olvido otra cosa, antes que ellos sean trabajadores de una organización, son seres humanos y como tales hay que respetarlos.

martes, 28 de marzo de 2017

Dieciocho: ¡Odio estar enfermo!

Les había contado que había entrado a Fontanar con clima soleado y salí con una lluvia de esas que suelen verse en la Sabana.  Ese cambio, me enfermó.  Hoy transcurrió el día con mucho malestar, escalofríos, fiebre, temblores.  No supe cómo resistí, y eso que por la tarde no quería salir del cuarto de lo enfermo que estaba.  Pensé incluso en ir hasta el centro de salud para que me atendieran.  Bueno, cuando llego a estas situaciones, hay que armarse bien de medicinas, tomárselas como corresponde y evitar los cambios de clima.

Odio estar enfermo.  Aparte de que no puedo disfrutar como quiero el entorno, pongo en riesgo a los demás.  Lo de hoy, me recordó cierta epidemia de hace veinte años, que la llamaron "el abrazo del pato", que la sufrí con todo.  Estaba estudiando y debí asistir al colegio así.  Tuve casi los mismos síntomas, no podía mantenerme en pie por mucho tiempo, pero ni supe cómo me curé ni recuerdo bien si alguien más en mi casa o dentro de mis allegados sufrió lo mismo.

No le deseo un malestar así a la gente, queridos amigos.  Lo cierto, es que con estos climas extremos, hay que evitar los cambios bruscos de temperatura y alimentarse bien, especialmente con frutas.  Hay que abrigarse bien, por supuesto.  Por mi lado, espero recuperarme muy pronto, ya viene la Semana Santa y no pienso pasarla en ese estado.

lunes, 27 de marzo de 2017

Diecinueve: Una milla de oro en la Sabana.

Hoy tenía por tarea asistir a una capacitación personalizada en una empresa productora de software financiero, proveedora del municipio donde trabajo y que a su vez, piensa asignarme un "pequeño" encargo extra, el cual aún dudo en asumir.  Al salir de ahí, tomo la ruta de Cota y Chía, y pensé que no saldría de ahí por el mal diseño de la variante de Cota y porque están ampliando el trayecto entre Cota y Chía, ya que los fines de semana este sector es muy transitado, y por la experiencia misma de Don Norman, se han detallado congestiones que superan el concepto de "monumentales".

Llego a Chía sobre el mediodía, y decido ir hasta el centro para realizar dos diligencias de cierta importancia.  Al terminarlas, aprovecho para conocer un poco más de esa región y decido ir hasta Fontanar.  Fontanar es un sector limítrofe entre Chía y Cajicá, unos kilómetros arriba de Centro Chía, sobre la carretera hacia Zipaquirá, el cual, como casi toda el área rural de Chía, es de muy alta valorización.  Si no me entienden, eso quiere decir que las propiedades en ese sector valen mucho dinero y solo unos pocos podrían adquirirlas.

En ese sector, se construyó recientemente un centro comercial denominado igual, Fontanar.  Quería conocerlo, ya que tenía algo de tiempo y el sol hacía de las suyas en este lado de la Sabana, me estaba sofocando.  Era bueno venir un día como hoy, no había tanta afluencia de público -en varios sábados descendiendo hasta Chía veía el parqueadero lleno y eso era señal suficiente- y, bueno, ¿qué creen ustedes?

Recorrí casi todo el centro comercial e ingresé al Éxito para comprar mi merienda, encontrándome a alguien que me distinguía en Anapoima.  Me costó reconocerlo, sí.  Consumo lo que adquirí, hago dos llamadas y me encuentro con algo que muy pocos centros comerciales poseen dentro de lo que ofrecen para sus visitantes, ¡una zona de carga de equipos móviles!  Está un poco escondida, cerca a los baños, pero no importaba, necesitaba el tiempo que me faltaba para dejar cargado mi Lumia y poder viajar tranquilo.

En ese tiempo, el clima cambió y la lluvia llegó.  Debí salir de ahí corriendo para poder tomar el bus hasta Zipaquirá y esperar el otro allá.  La buseta que debía salir de Bogotá no salió de allá y esperaba tomarla ahí en Fontanar.  El resto, ya fue trámite.  Quizá vuelva allá con Don Norman.  Lo cierto es que ese sector tan valorizado, tan lleno de riqueza, ve cómo sus necesidades de tener sus tiendas favoritas cerca y sin tener que ir hasta Bogotá, son satisfechas, valorizando aún más sus propiedades.