Dentro de la vasta filmografía de Jackie Chan, se destaca esta gran película como parte de su intención de internacionalizarse y salir gradualmente del mercado asiático, denominada "Who am I?" o "¿Quién soy?", donde interpreta a una versión ficcionalizada de sí mismo como un integrante de fuerzas especiales que pierde la memoria en un accidente y sobrevive en las sabanas sudafricanas, partiendo hacia Rotterdam (Países Bajos) donde enfrenta a un agente corrupto de la CIA y sus secuaces con el fin de recuperar su identidad.
Al finalizar la película, como es costumbre de Jackie, aparecen los famosos errores o "bloopers", donde él, sus dobles y sus compañeros de escena muestran las fallas que cometen durante la producción, al igual que otras escenas donde Jackie transmite sus conocimientos a las personas que habitan los lugares donde graba sus películas. No fue esta la excepción, y junto a esas escenas, comparto el tema que identifica a esta película, cantada por este grandioso actor. ¡Disfrútenla!
En aquellas tierras altas del Cusco, se fundó en 1901 un club rico en historia pero modesto en éxitos deportivos denominado Cienciano, el cual desde los años setenta hasta mediados de esta década se convirtió en un animador del fútbol profesional peruano, aprovechando la altura de la ciudad y convirtiéndose en uno de los referentes de la afición del sur de ese país.
En el 2003, gracias a una gran campaña liguera en su pasada temporada, donde también participó por primera vez en la Copa Libertadores de América, consigue el cupo a la Copa Sudamericana, donde el sistema de juego lo encuadró contra un equipo tradicional, el Alianza Lima, el cual venció 1-0 en ambos partidos, clasificándose para la segunda ronda, donde disputaría la serie contra la Universidad Católica de Chile.
Un 4-0 categórico ante los cruzados en el Cusco pudo significar una clasificación segura, pero en Santiago, pese a un autogol, la Católica luchó para igualar la serie, pero apenas le alcanzó para un 3-1 que los dejó por fuera. Los imperiales estaban dando pasos de gigante, pero en cuartos de final, el Santos de Pelé los esperaba.
El partido de ida, en Villa Belmiro, fue un presagio de lo que sufrió el "Peixe" al año siguiente en Copa Libertadores. Un autogol de Álex a los setenta y un minutos le daba la victoria a Cienciano, pero Robinho empató el juego seis minutos más tarde. En el Cusco, Germán Carty abrió el marcador a los once minutos, pero Elano igualó muy pronto; el mismo Carty, a los treinta y cuatro, dejó el marcador 2-1 y la clasificación para los rojos, que enfrentarían al Atlético Nacional, finalista de la edición anterior.
El partido de ida, en el Atanasio Girardot, fue un verdadero aguinaldo para Cienciano. Y digo aguinaldo, porque un defensor llamado Aguinaldo Aquivaldo Mosquera le regaló el balón a Germán Carty -rechazó hacia el centro sin percatarse que el peruano estaba muy atento para recibirlo- para que venciera a Milton Patiño. El mismo Mosquera y Miguel Llanos fueron expulsados antes de finalizar el primer tiempo, y para el segundo, Iván "Champeta" Velásquez empata el partido para darle una luz de esperanza a los verdolagas. Paolo Maldonado ingresa para darle salida al equipo, y gracias a otro horror defensivo, esta vez de Carlos Díaz, gana un balón largo para acomodarse dentro del área y colgar a Patiño. Inesperada victoria peruana en Medellín y a Nacional le esperaba una difícil tarea en el Cusco.
Tanto fue, que en vez de darle importancia a esta serie, el Verde decidió priorizar la liga y envió un equipo mixto al Perú. Apenas se acomodó la defensa, de nuevo Carty anota un gol decisivo, venciendo a Andrés Saldarriaga. El partido no destacó demasiado, pero Juan Carlos La Rosa tuvo una oportunidad a través de un disparo largo que terminó en el vertical izquierdo de Saldarriaga y Carlos Lugo falló un penal que pudo darle más holgura a la clasificación.
La final se jugaría contra uno de los grandes argentinos, el Club Atlético River Plate. En aquella noche veraniega de Buenos Aires, la fiesta estaba armada en Núñez y los hinchas "millonarios" querían una goleada, pero no fue así. A los veintiséis minutos, Julio García levantó un tiro de esquina con destino Santiago Acasiete, él cabecea al palo derecho de Franco Constanzo y el rebote queda justo para que Giuliano Portilla la empuje con potencia para abrir el marcador. Nadie podía creerlo.
Dos minutos más tarde, Maximiliano López, aquel delantero que fuese más reconocido por sus escándalos sentimentales que por su accionar, elude con una finta la marca de Lugo y derrota a Óscar Ibáñez con un disparo cruzado y rasante. En el segundo tiempo, un cambio de frente encuentra muy bien posicionado a Eduardo Coudet, quien avanza hacia el área, hace un pase de la muerte que Ibáñez no puede cortar y "Maxi" López apenas llega con presteza para empujar suavemente el balón a gol.
Minuto veintidós del segundo tiempo, Cienciano se toma confianza. Llanos levanta un centro desde su costado y Germán Carty, muy bien ubicado, cabecea picado para vencer por debajo de las piernas a Constanzo. El Monumental volvía a enmudecer. Y seguía así, gracias a un excepcional cabezazo de Portilla a centro vía tiro libre de Maldonado, anticipándose a la salida de Constanzo. 3-2 a favor del equipo cusqueño. Pero, a cinco minutos del final, apareció la estampa del "Matador", del chileno Marcelo Salas, quien aprovechando un intento fallido de Christian Tula, cabecea ante el intento acrobático de Acasiete de evitar el gol.
River Plate tuvo muchas oportunidades para golear, pero su mala puntería, la suerte e Ibáñez fueron fundamentales para este 3-3, el cual Cienciano lo aprovecharía a su favor, aunque las circunstancias no lo favorecerían para la final. No podrían jugar en su casa, el Inca Garcilaso de La Vega, pues no cumplía con las disposiciones de la Conmebol y a su vez, estaba remodelándose para la Copa América 2004; deberían hacerlo en Arequipa, más exactamente en el Estadio de la Universidad Nacional de San Agustín. En una ciudad más baja en altura sobre el nivel del mar, pero que ya conocían gracias a que debían visitar al Melgar en el tradicional "Clásico del Sur" en el Torneo Descentralizado, los imperiales recibirían a los de la banda cruzada en una verdadera fiesta.
River Plate olvidó que estaban jugando fuera de casa y se tomó confianza, liderando las acciones. Marcelo Gallardo tuvo una oportunidad muy clara desde media distancia, pero su disparo se fue directo al palo izquierdo de Ibáñez. Luis Óscar "Lucho" González también tuvo la suya, luego de cabecear sin oposición un balón proveniente de un tiro libre, pero Ibáñez estuvo muy atento para desviar el balón hacia la esquina.
El segundo tiempo fue terrible para Cienciano. La Rosa comete una imprudencia al rechazar un balón, pero la exageración de Óscar Ahumada hace que el árbitro uruguayo Gustavo Méndez lo amoneste por segunda vez y lo expulse. Pero, en el minuto 32, una falta contra Alessandro Morán a unos treinta metros de la línea de gol, es transformada en un golazo de Carlos Lugo que desató la locura en todo el Perú.
A seis minutos del final, García es expulsado, quedándose los cusqueños con nueve jugadores, pero solamente quedaba aguantar hasta que Méndez pitara el final. Llegó ese ansiado momento, y la cancha de la UNSA fue invadida por todos los integrantes del Cienciano, al igual que fue invadido el corazón de todos los peruanos, desde Tumbes hasta Tacna, desde el Amazonas hasta el Titicaca, por lo hecho por un club de provincia que apenas destacaba en su liga.
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Esta hazaña del Cienciano fue repetida al año siguiente por otro club de provincia en la Copa Libertadores, el Once Caldas de Manizales, quien en su camino, y eso que sufriendo en octavos de final ante el Barcelona ecuatoriano, dejó en el camino a Santos, a Sao Paulo y a Boca Juniors, consiguiendo la clasificación a la Copa Intercontinental.
Volviendo a nuestros protagonistas, clasificaron a la Recopa Sudamericana 2004 que se jugó en Septiembre, en Fort Lauderdale. Un gol de Carlos Tévez a los treinta y tres minutos les daría algo de seguridad, pero Rodrigo Saraz, un compatriota que se formó en Nacional y tuvo un largo trasegar por varios clubes de provincia en el Perú, empató el partido faltando un minuto para su final. Al finalizar el tiempo reglamentario, se decidió jugar la tanda de penales, y Óscar Ibáñez emergió como la figura del partido al atajarle los disparos a Carlos Tévez y a Fabián Vargas.
Cienciano tuvo muy buenas campañas después de este éxito, que lo consagraron como el único club peruano que logró ser campeón de dos torneos internacionales oficiales, cosa que no pudieron lograr los grandes de Lima -Alianza Lima, Sporting Cristal y Universitario de Deportes-. Pero, una crisis dirigencial -incluyendo un robo de dinero realizado por un jugador que hizo parte de esta gesta, César Ccahuantico- lo llevaron al descenso en el 2015, situación de la cual espera salir pronto. Freddy Ternero, el técnico que pese a sus errores lideró un equipo valeroso, unido, serio y efectivo, llegó a la selección peruana -luego de un interinato en 1997- donde apenas logró ganar la Copa Kirin, se dedicó a la política y falleció en Septiembre del 2015 gracias a un cáncer.
Óscar Ibáñez, Santiago Acasiete, Carlos Lugo, Alessandro Morán, Giuliano Portilla, Juan Carlos Bazalar, Paolo Maldonado, Juan Carlos La Rosa, Julio García, Rodrigo Saraz, Germán Carty, Maurinho Mendoza, Alexander Araújo, Martín García, Miguel Llanos, César Ccahuantico, Carlos Ibarra, Carlos Lobatón, Ramón Rodríguez, Roberto Holsen, Ernesto Zapata, Abel Lobatón y Jean Garrafa. Esa fue la nómina campeona de un club que para esta fecha cumplió ciento dos años y aunque desearon ganar algo en el 2001, lo lograron pocos años después, con gloria y brillo para su palmarés.
¿Volverá el Cienciano a ser grande como lo fue en esa noche mágica arequipeña? ¿Volverá el fútbol peruano a ser un grande de Sudamérica? Lo mostrado para llegar al Mundial de Rusia no puede ser un simple accidente, sus clubes lo tienen todo para repetir una hazaña así; solo la dirigencia, que no puede ser un retrato de "Laura en América", necesita creer que sí se puede.
Antonio José Cortés Pantoja, más conocido por el mundo musical como Chiquetete, nació en Algeciras (España), el 26 de Julio de 1948. Descendiente de una familia gitana, ésta se mudó a Sevilla cuando tenía ocho años de vida. A los doce años, incursiona en el mundo musical integrando el grupo "Los algecireños" -luego conocido como "Los gitanillos del Tardón"-, el cual también integraba su tío materno Juan Pantoja y que gracias a la vida, adoptó el nombre artístico de su padre, denominado "Pipoño de Jerez". También, a manera de anécdota, una vecina de su familia, de origen alicantino, le empezó a llamar "xiquet", adjetivo catalán para nuestros niños, y por esta razón, al poco tiempo empezó a ser denominado "Chiquetete de Jerez", origen del apodo que todos conocemos de nuestro homenajeado.
Con "Los gitanillos" continuó su carrera hasta 1976, donde decide iniciar su carrera como solista, y en 1980, decide dar un giro hacia la balada romántica, pero con influencia de la música flamenca, como se hizo notar en algunas de sus producciones. En 1988, lanza dos de sus mayores éxitos, dentro del disco "Sevilla sin tu amor", los cuales le dejaron gran éxito, diluyéndose en los noventa a pesar de haber lanzado cuatro discos y una recopilación de sus éxitos, para luego tomarse un breve retiro a inicios de siglo.
En el 2004, bajo la producción musical de uno de sus hijos, Francisco "Fran" Cortés, regresa a los escenarios con el disco "Bajo la marea", con relativo éxito. Esta producción y "La magia de una voz" fueron sus dos últimas producciones de su carrera. Tuvo cinco hijos producto de dos matrimonios que terminaron en divorcio, su última cónyuge fue la señora Carmen Gahona, quien lo acompañó hasta el día de hoy. Chiquetete falleció en Sevilla luego de sufrir complicaciones cardíacas producto de una reciente operación en su cadera.
El tema que compartiré a continuación, hace parte del disco "Sevilla sin tu amor". Literalmente, es la expresión pura de un amor imposible y personalmente, no soy capaz de dedicarla; y por supuesto, est canción es su tema más reconocido en este lado del Atlántico. Con este merecido homenaje a este gran cantante andaluz, ¡sírvanse escuchar este gran tema!
Londonbeat es una agrupación británica especializada en la música electrónica y liderada por el músico de origen estadounidense Jimmy Helms. En 1988, junto a Jimmy Chambers, George Chandler y William Henshall creó el grupo, pero decidieron salir del Reino Unido hacia los Países Bajos para iniciar su carrera con dos sencillos denominados "There's a beat going on" y "9 A.M. (The comfort zone)", con moderado éxito tanto en tierras neerlandesas como británicas.
Poco después, en 1990, lanzaron uno de sus grandes éxitos, "I've been thinking about you", dentro de su disco denominado "In the blood". En 1992, lanzaron otro gran éxito, por lo menos en estas latitudes, denominado "You bring on the sun", una canción con muy buen ritmo y de grata recordación.
Sobre el tema que compartiré a continuación, comento que fue lanzado en Noviembre de 1994 dentro del álbum "Londonbeat", cuarto en la historia discográfica del grupo y el cual marcó el receso musical del mismo, ya que luego de un estrepitoso fracaso en la selección británica para Eurovisión 1995, deciden parar por un espacio de ocho años y con cambios en su alineación. "Come back" curiosamente ha sonado en este país en una excelente versión remezclada y cuenta literalmente, el deseo de que un amor alejado regrese.
Como de costumbre, ¡sírvanse escuchar y disfrutar este gran tema!
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"Come back, you know I miss you,
got to hold you once again,
in my life."
"It's late, it's quiet,
a taxi waits at the door.
Footsteps, a door slam,
what's going on, it's a quarter to four."
"So many times, so many fears,
so many words unspoken.
So many doubts, so many fears,
so many hearts are broken."
"'Cause I'm lonely and I miss you tonight,
go to hold you again in my life.
'Cause I'm lonely and I need you tonight,
go to hold you again in my life."
"The phone keeps ringing,
are you there with a friend?
I call back, it's busy,
I hang up and try once again."
"So many times, so many fears,
so many words unspoken.
So many doubts, so many fears,
so many hearts are broken."
"'Cause I'm lonely and I miss you tonight,
go to hold you again in my life.
'Cause I'm lonely and I need you tonight,
go to hold you again in my life."
"So many times, so many fears,
so many words unspoken.
So many doubts, so many fears,
so many hearts are broken."
"'Cause I'm lonely and I miss you tonight,
go to hold you again in my life.
'Cause I'm lonely and I need you tonight,
go to hold you again in my life."
"Love you, miss you, need you, want you back in my life,
come back, baby, come back.
Love you, miss you, need you, want you back in my life,
come back, baby, come back.
Love you, miss you, need you, want you back in my life,
take a boat, take a train, take an aeroplane.
Love you, miss you, need you, want you back in my life."
Hungría fue una de las selecciones más importantes del escenario europeo durante buena parte del Siglo XX, destacando en los periodos entre guerras mundiales y en la década de los cincuenta, con los famosos "Magiares Mágicos" liderados por Ferenc Puskás y secundados por gente como Zoltán Czibor, Ferenc Kocsis, Nándor Hidegkuti y Mihály Lantos; este equipo fue famoso por golear en Wembley a Inglaterra y hacerle un 7-1 al mismo equipo en Budapest, además de perder en el famoso "Milagro de Berna" ante Alemania Occidental en aquella final de 1954.
Conforme transcurría la Revolución de 1956, buena parte de ese equipo, la cual pertenecía al Honvéd de Budapest, se separó y en un lento declinar, tuvo cierta figuración en los Mundiales, no así en las Eurocopas; no se clasificó a los Mundiales de México y de Alemania Federal, y volvió para 1978, para 1982 y para 1986. En el segundo mundial mexicano, según algunos, Hungría perdió todo el prestigio que tenía al ser goleada 6-0 por la Unión Soviética.
Llegó el fin del comunismo y de la Cortina de Hierro y la tierra de los magiares vivía una difícil transición hacia el capitalismo. Dentro de ese tránsito, Hungría perdió 7-1 en un partido de preparación contra los Países Bajos, como preparación para el Mundial de 1994; ahí empezó una paternidad neerlandesa que al sol de hoy, incluye goleadas estrepitosas. Para 1996, recuperaron algo de brillo participando en los Juegos Olímpicos, pero no pudieron clasificarse a la Eurocopa después de perder sus cuatro partidos de visitante, uno de ellos ante la entonces débil Islandia.
Tenía una brillante oportunidad la selección húngara para llegar de nuevo a un Mundial después de doce años. El sorteo que determinó los grupos eliminatorios de la UEFA los dejó en el grupo 3, junto a Noruega, a Suiza, a la Finlandia de Jari Litmanen y a la debutante Azerbaiyán. Todo el mundo daba por seguro a los noruegos y a los suizos en las casillas de clasificación directa al Mundial, con una Finlandia que podría dar mucha guerra dada la calidad del entonces jugador del Ajax y con Azerbaiyán como seguro farolillo rojo.
No fue tanto, pues Noruega ganó seis y empató dos partidos, clasificándose primera. Suiza desentonó al perder sus dos partidos con los noruegos -uno por goleada 5-0- y en su visita a Azerbaiyán. Finlandia inició su camino como lo terminó, con errores rocambolescos y Hungría, nuestra querida Hungría, lo inició derrotando a Finlandia el 1 de Septiembre de 1996, con gol de Ferenc Orosz luego de aprovechar un grosero error de la defensa finlandesa.
El 9 de Octubre del mismo año, Noruega dio buena cuenta de los húngaros derrotándolos 3-0 y un mes después, éstos recompusieron el camino derrotando 3-0 a los azeríes. Llegó 1997, y el 30 de Abril, Kubilay Türkyilmaz le complicó la vida a los magiares faltando siete minutos para el final del partido en Zurich. El 8 de Junio, Noruega sacó su segundo empate de la campaña en Budapest.
Quedaban cuatro jornadas y el grupo, aparte de la efectividad de la Noruega de Tore André Flo y Ole Gunnar Solskjaer, estaba nivelado por lo bajo, cualquiera podía aspirar a la segunda casilla, la que daba el pase al repechaje. El 20 de Agosto de 1997, Stéphane Chapuisat anuló el gol de László Klausz en la reposición. El 6 de Septiembre, los húngaros descansaron, para retornar el 10 y vencer 3-1 a Azerbaiyán y ver cómo los suizos salían de la contienda al perder en la doble jornada 2-1 ante Finlandia en Lausana y en un humillante 5-0 ante Noruega en Oslo.
El 11 de Octubre, solo quedaba disponible la casilla del repechaje. Finlandia y Hungría se verían las caras en el Estadio Olímpico de Helsinki en una noche lluviosa. Hungría dependía de sí misma, a los finlandeses solo les servía ganar por cualquier marcador. En el minuto 63, Antti Sumiala, con una fórmula zubeldiana, estaba garantizando la clasificación finlandesa, pero llegó esta infame jugada protagonizada por Sami Mahlio y Teuvo Moilanen en el último minuto.
Con ese empate, a Finlandia solo le quedó aplicar un quiero y no puedo. Nunca habían estado tan cerca de una posibilidad directa de clasificarse a un Mundial y salvo la Eliminatoria del 2002, su fútbol siguió siendo intrascendente en la escena mundial. Pero, volvamos con nuestros protagonistas, la ilusión seguía viva hasta que llegó el sorteo del repechaje el 13 de Octubre, donde, según la clasificación de la FIFA, no estarían sembrados y fueron sorteados ante el rival más complicado de los sembrados, la Yugoslavia de Pedja Mijatovic, Dejan Savicevic y Dragan Stojkovic.
Hambrientos de gloria al ser sancionados por la ONU y expulsados de las Eliminatorias al Mundial de 1994 y a la Eurocopa de 1996, demostraron su valía en un grupo complicadísimo, que contenía a España, a la República Checa, a Eslovaquia, a las Islas Feroe y a Malta; una sola derrota en Gijón ante "La Roja" los dejó en el segundo puesto del grupo y por consiguiente, en el repechaje.
El 29 de Octubre de 1997, llegó la noche en el Estadio Flórián Albert en Budapest. Pero ningún húngaro presente en ese recinto y que haya presenciado ese partido en la televisión nacional, pensó que esa noche sería la más negra de su historia. No habían pasado siquiera dos minutos de partido para que Miroslav Djukic lanzara un pelotazo para Mijatovic, quien toca a Vladimir Jugovic, y quien en otro pelotazo y ante la infame marcación de Lörincz y de Banfi, Branko Brnovic cuelga a Babos.
Los protagonistas de esa noche.
De izquierda a derecha, parados: Emil Lörincz, Gabor Babos, László Klausz, Gabor Halmai, Vilmos Sebök, János Banfi.
Sentados: Peter Lipcsei, Elek Nyilas, Ferenc Orosz, Tibor Dombi, András Keresztúri.
(Fuente: magyarfutball.hu)
Cuatro minutos más tarde, un tiro de esquina dirigido hacia el palo izquierdo de Babos es perversamente rechazado por Nyilas hacia el centro del área penal y Miroslav Djukic cabecea ante el inútil intento de estirada del portero húngaro. Los malos augurios seguían a través de un cambio de frente realizado por Jugovic hacia Dejan Savicevic, quien elude con cierta facilidad a Banfi y ante la inútil barrida de Lörincz, fusila a Babos. 3-0 en diez minutos.
Transcurrieron dieciséis minutos y apareció el espectáculo de Mijatovic. Slavisa Jokanovic, en un avance por la banda derecha, protagoniza una jugada que solo se le ha visto a Ronaldinho y deja fuera de combate a Banfi y a Halmai, para que Mijatovic quedase de frente ante Babos y Lörincz y anota con un disparo a quemarropa.
János Csank decide renunciar al partido e ingresa a Mihály Mracskó por Tibor Dombi, un defensor central por un volante, y a Flórián Urbán por Peter Lipcsei. Pero Mracskó también ahondó la noche negra de los magiares al rechazar horrendamente un pelotazo desde líneas defensivas yugoslavas sin percatarse que a su espalda estaba Mijatovic pendiente. Ni Lörincz ni Babos supieron cortar el avance y el entonces delantero del Real Madrid solo tuvo que ganar el espacio, puntear el balón y colgar para el 5-0 en Budapest.
Inició el segundo tiempo, y transcurridos cinco minutos, Sinisa Mihajlovic por poco anota el sexto gol gracias a un precioso laboratorio iniciado por Stojkovic; su potente disparo -su marca de calidad- salió desviado por pocos centímetros del palo derecho de Babos. Al reiniciar el juego, Lörincz, demostrando el por qué debía cerrar su carrera internacional, pierde un balón en la salida ante Mijatovic, quien elude a Halmai y define rasante ante los inútiles cierres de Sebök y Babos.
En el minuto 63, una sucesión de pases buscando espacios en la diezmada defensa húngara, encuentra a Zeljko Petrovic y a Goran Djorovic en la posición ideal para llegar con peligro al área, logrando un pase al espacio para que este último le gane la espalda a Banfi y pase el balón hacia el centro del área para que Savo Milosevic defina sin problemas. 7-0 y la selección húngara confirmó la horrible noche.
Faltando dos minutos para el final, Bela Illés, aprovechando un malentendido entre Mihajlovic y Djorovic, puntea el balón para vencer a Ivica Kralj y anotar el gol de la honra, y que a su vez fue el único que anotó Hungría en la serie. Así, los "plavi" aseguraban su clasificación a Francia, ante una selección que demostró por qué su grupo de clasificación estaba nivelado por lo bajo, muy por lo bajo.
Por supuesto, aquí también se comparte el partido completo.
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Dos semanas más tarde, el 15 de Noviembre de 1997, Yugoslava se dio su paseo triunfal en el Estadio del Estrella Roja goleando 5-0 ante una humillada selección húngara. Pero, esa noche, sin contar los accidentes de 1986 y de 1994, fue la que más los marcó, pues desde esa horrenda y perversa actuación, no se han clasificado a un Mundial y solo se han clasificado a la Eurocopa del 2016, registrando además derrotas infames ante Malta -Eliminatorias a la Eurocopa del 2008, 2-1 en Ta' Qali-, ante Andorra -Eliminatorias al Mundial 2018, 1-0 en Andorra La Vieja- y otra goleada ante los Países Bajos -Eliminatorias al Mundial 2014, 8-1 en Amsterdam-.
¿Podrá Hungría volver a la gloria de los cincuenta? ¿Podrá su federación de fútbol hacer que su selección no pase vergüenzas como la narrada hoy? Ojalá puedan, su historia y el prestigio que tuvieron lo hacen merecedor de satisfacer esta necesidad. Todos esos nombres que están en el olimpo del fútbol nacidos en la tierra del goulash, merecen ser reivindicados pronto.