martes, 1 de noviembre de 2016

Noche mágica, noche alegre.

Ayer se celebraba Halloween, que en estos lados se le quitó el sentido oscuro, maligno y diabólico para dejarlo como el "Día de los Niños".  Se acostumbra siempre ponerse un disfraz y celebrar, y en el caso de los más pequeños, ellos acostumbran salir por las calles y pedir dulces a los vecinos o a la gente que se cruza en su ruta.  Por supuesto, aquí no fue la excepción.

En estos últimos años de administraciones liberales, este municipio ha acostumbrado hacer una fiesta especial para los niños, donde se instalan algunos juegos y los mismos funcionarios y contratistas de la administración municipal reparten dulces a los niños que asistan.  Algunos comerciantes, en sus negocios, también participan en la repartición, y algunos adultos, dentro del halo de la nostalgia, también se disfrazan e incluso participan de la tradición.

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Yo tuve un día agitado.  Madrugué lo suficiente, lidié con algunas situaciones y terminé temprano.  Fue satisfactorio.  Al haber despuntado la mañana, alguien dejó en el trabajo dos bolsas de dulces para repartir y un trabajador cedió la que le entregaron aduciendo el no gustarle esos confites.  Cuando terminé y entregué cuentas, pedí llevarme una de las bolsas para repartirla cuando fuese hacia el centro.  Otra la dejé abierta y lista por si los niños llegaban temprano a pedir.  Así, con el panorama planteado, fui a cortarme el cabello y regresé a casa con un atardecer bastante oscuro; sobre las dos pensé que llovería en Anapoima, tronó, venteó y el cielo hacia el oriente me hicieron pensarlo.

Tenía la seria intención de disfrazarme, así fuese con las combinaciones que podía darme mi propia ropa para ese fin, pero al ducharme desistí.  Ceno y con algo del cansancio haciendo residuos en mi físico, de nuevo regreso al centro y a cada paso veo más personas disfrazadas, tanto niños como jóvenes y adultos.  Ya venía armado con la bolsa y paro en el parque, para proseguir hacia el Polideportivo, el cual vi vacío e inmediatamente me devuelvo.

En el parque, decido abrir la bolsa y repartir los dulces, iniciando con los niños de algunos conocidos.  En un santiamén acabé esa bolsa, cerca al supermercado.  Compré otra bolsa y en la misma puerta del supermercado se arremolinaron muchos niños y otros tantos padres de familia y en otro santiamén se fue.  Haciendo caso al corazón y al sentido común, fui por otra bolsa y ni siquiera me dejaron avanzar cinco metros respecto a la puerta, muchos niños esperaron por sus dulces.  También, con rapidez, se fue la otra bolsa, ya fueron tres en total.

Pensé en ese momento en el bien que había hecho, en mi propia niñez y en cómo esas pocas veces donde podía salir a pedir dulces eran fructíferas.  Había olvidado dejar dos cosas en el trabajo y fui a dejarlas como corresponde, aproveché para pedir la otra bolsa y terminar con la tarea, no sin antes ingresar a una tienda de conveniencia -se llama "Justo y Bueno"- para aprovisionarme de otra bolsa por si se acababa la que retiré.  El gasto ya se había hecho, solo había que dejar con una sonrisa a los niños.

En cierto momento, por poco me alteran porque como en algún momento lo comenté, la gente -los niños y jóvenes en esa noche- no sabían pedir.  Abusivamente metían las manos frente a mi humanidad para arrebatarme un dulce.  Apenas podía dar de a uno o de a dos para poder dejarle algo a los demás en la correría.  La bolsa se acabó y ya podía cantar victoria, el mal momento había pasado.

Cuando recorro el parque, me encuentro con algunos conocidos y los saludo, hasta llegar a donde estaba Robinson, quién sí se disfrazó, de un mimo bien parecido a Marcel Marceau.  Le ofrecí algo de tomar y fui de nuevo al supermercado, aunque ya con un inconveniente, ya había algo de fila en las cajas.  Regreso y veo algunas caras por ahí y entrego unos pocos dulces, la fiesta estaba finalizando.  Me senté y conversé con algunos camaradas sobre deporte y cosas por ahí, mientras contemplaba de reojo cómo todos aquellos que asistieron a esa fiesta regresaban a sus casas.  Al poco tiempo, pasé por otro lugar, donde recibí una cerveza, y como ustedes saben, no bebo alcohol ni demasiado ni con frecuencia, así que fue suficiente para recuperar las ganas de descansar y así regresé a casa.

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Al cruzar el largo camino a casa desde el centro, me sentí muy contento por lo que hice.  Quizá, desde antes de regresar.  Me sentí, como en aquella ocasión con esa persona, empeñado en retribuirle en otras personas lo que muchos han hecho por mí.  El haber gastado esa suma de dinero no importó.  Fui niño y recibí muchas cosas que a duras penas podía conseguir con mis propios medios.  Quería unirme a la fiesta como los demás pudieron hacerlo, disfrazados, con las caras pintadas, con una máscara, pero no se pudo, en otra ocasión se podrá, personalmente no soy muy devoto de los disfraces.

Mi alma y mi conciencia están tranquilas y felices por ese acto de fe y de generosidad de anoche.  Lo repetiré sin pena ni limitación alguna.  Es algo que puedo hacer antes de que llegue la hora, si llega.  Por último, cierro con este texto que dejé plasmado en otra red social:

"Trece mil pesos.  Más de cuatrocientos dulces repartidos.  Ver a los niños de mi casa felices no tiene precio".

martes, 25 de octubre de 2016

Solo reconozco a diez.

Habiéndose cumplido un año de otra elección local -alcalde y concejales-, decido escribir por qué a este Concejo Municipal elegido por buena parte de nosotros le sobra un miembro, a mi parecer.

Digo "le sobra", porque a pesar de que elegimos once concejales, ese undécimo concejal no debió ser elegido ni premiado con tal distinción.  No diré su nombre, pero es fácil para algunos lectores deducir quién es.

Desgraciadamente muchos paisanos lo han visto como un mecenas, como un salvador de la cultura en esta tierra, cuando realmente es un personaje detestable, peligroso y lo suficientemente hipócrita como para superar todos los apelativos ofensivos que existan en el mundo.  Ni siquiera aquella frase de las monedas de cuero le calza.  Fue director por muchos años el director del Ente Deportivo Municipal de Anapoima y fue él, arguyendo que no soy persona digna para pertenecer al sistema deportivo de Anapoima, quien me vetó tácitamente en el 2013 y en el 2014 para realizar evento deportivo alguno, inclusive intentando obligarme a ejercer una profesión que, como a ustedes lo he hecho saber, no me agrada mucho ejercer en el término inmediato.

Además de eso, él mismo ha fomentado la indisciplina y la arrogancia de algunos elementos dentro del deporte de aquí.  Incluso ha logrado algo peor, fomentar la cultura del "todo gratis" aquí.  Cuando trabajé en otros lugares, le enseñé a la gente que las cosas se consiguen con esfuerzo.  Aquí, todo lo quieren regalado, lo más gratis posible y como si fuera poco, a uno le dicen "su evento tiene que ser gratis" e incluso rayan en el cinismo de no pagar sus obligaciones.

Contra mí la emprendió desde aquel día de Junio del 2008 cuando hizo que mi contrato fuese finalizado y premiando a un pésimo elemento con su renovación de contrato.  Me fui con rabia y con la dignidad mancillada ya que detesto andar encerrado en una oficina y querían ubicarme allá.  Desde ahí, a ese tipo nunca le dirijo la palabra.  Es un falso.  Es un promotor de las injusticias.  No me representa.

Ha hablado muy mal de mí y lo supe a su tiempo.  Quiso desterrarme.  No podrá, tendrá que matarme.  Quiso obligarme a retomar un camino que me dejó muchas tristezas.  No me dejé.  No es más que yo en esta tierra.  Lo he visto expresándose muy mal de mucha gente, incluso de amigos y del Maestro Pedro.  Fue un enemigo acérrimo de mi Banda.  La trató como plato de última mesa.  Lo peor, lo vi arrastrando una bandera mientras la arriaba en un evento, y todos sabemos que es de muy malos modales arrastrar una bandera por el piso.

Tiene ahora un cargo que le queda muy grande para su propia dignidad, ya con lo que he descrito.  No me representa, lo he dicho.  Si Anapoima ha parido malas personas, él entra en la lista.  Nunca saluda y cuando me ve, sigue su camino.  Se supone que es un honorable concejal.  No es ni lo uno ni lo otro.  Nunca lo volveré a tratar, salvo si aprende a valorar su supuesta condición actual.

Maldije esa noche del 25 de Octubre del año pasado.  No pude creerlo.  No puedo creer que este poblado sea ciego y desorientado.  Lo eligieron.  Cuando conformaron la lista de concejales electos, borré de mi mente ese nombre.  Anapoima no merece alguien así.  A los otros, a pesar de que no conozco a todos, al menos los respeto.  Pero a este, por todo lo que hizo, ni siquiera la mención.

Así, solo reconozco a diez.  Solo son diez concejales los que tiene el Municipio de Anapoima, por lo menos durante este cuatrenio.

lunes, 17 de octubre de 2016

Loco.

Washington Sebastián Abreu Gallo es un futbolista uruguayo, nacido un día como hoy de 1976 en Minas, Departamento de Lavalleja.  Todos lo conocen como "El Loco" por su carácter desparpajado, y por una característica muy particular en su carrera deportiva que tendré la oportunidad de compartir.

Abreu inició su carrera en los clubes aficionados de su ciudad natal, llegando a la selección juvenil departamental y ser convocado a la selección uruguaya que disputaría el Campeonato Suramericano Prejuvenil que se disputaría en Colombia en 1993.  Apenas jugó 45 minutos contra Bolivia, donde anotó dos goles, pero con eso fue carta de presentación suficiente para que los clubes grandes del fútbol uruguayo (Nacional, Peñarol, Defensor Sporting y Danubio) quisieron contratarle.  Al final fue el Defensor Sporting el que se hizo a sus servicios.  Ah, y como si fuera poco, por su estatura -1.93-, alcanzó a practicar el baloncesto, pero un descuido en una concentración previa a un campeonato suramericano lo dejó por fuera y decidió quedarse en lo que disfruta, el fútbol.

Poco a poco, Abreu asciende categorías y llega a la plantilla titular del Defensor.  Sus buenas actuaciones con el Violeta, tanto en el campeonato uruguayo como en la Copa Libertadores de América le permitieron ser traspasado al San Lorenzo de Almagro argentino, donde permaneció dos años y anotó 26 goles.  En 1998 fue transferido al Deportivo de La Coruña, donde hizo parte de la plantilla por solo media temporada y donde empezó su particular andadura por el mundo.


Gremio, Tecos, un retorno a San Lorenzo, su primera etapa en Nacional, Cruz Azul, el Club América y un retorno a Tecos fueron sus escalas en seis años como futbolista cuyos derechos pertenecían al club gallego.  En todos hizo goles, pero se destacaron su primera etapa en Tecos y su paso por el club cementero.  Así, su vínculo con La Coruña finalizó y de nuevo el club de sus amores, el llamado "Bolso", lo recibió por una temporada.

Después de cerrar su vínculo con los tricolores, México volvería a recibirlo, pasando por nada más ni nada menos que por ¡cuatro clubes!  Dorados de Sinaloa, Rayados de Monterrey, el San Luis y los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León fueron sus hogares, con una curiosidad, él es el único extranjero que ha anotado goles con ambos bandos en el Clásico Regiomontano.

 

Llegó a River Plate gracias a un préstamo de los Tigres, para luego partir al Beitar Jerusalem, donde no estuvo mucho tiempo gracias a la falta de pagos en el club israelí y regresar nuevamente a Núñez donde apenas pudo jugar Copa Sudamericana, y cuando todo se dio para que Abreu pudiese jugar el campeonato argentino, decide partir de nuevo a España para vestir la camiseta txuri-urdin de la Real Sociedad por media temporada y sin poder conseguir el anhelado ascenso a Primera División.


Grecia siguió en su recorrido, vistiendo la camiseta del Aris Salónica, donde otra vez la falta de pagos lo sacan corriendo de ese país y es Brasil quien decide recibirlo, gracias al Botafogo de Río de Janeiro, vistiendo su número favorito -el 13, con la bendición de Mario Zagallo-, y convirtiéndose en ídolo de la afición.  Es allí donde intenta reeditar su famosa marca de calidad -denme un momento y les cuento la más grande, ¿sí?- ante el Fluminense, y en su primer intento, el portero Diego Cavalieri le ataja sin pena alguna; en el segundo, le cambia el palo y anota.


Al finalizar su contrato con el Botafogo, es cedido al Figueirense, donde juega muy poco y decide volver al Nacional de su país.  Vuelve como un grande, recibido por muchos de sus hinchas, pero el técnico de ese entonces no le brinda su confianza y es cedido al Rosario Central, donde se sintió muy cómodo -incluso se pensó devolver al Botafogo- y anotó goles muy importantes para el desarrollo del club canalla en el 2014.

Nacional decide prestarlo, y es la Sociedad Deportiva Aucas en el Ecuador quien lo recibe, allá permanece por media temporada.  Cierra el año 2015 con el "Bolso", y al finalizar su contrato con ellos, el club paraguayo Sol de América lo contrata por media temporada, donde juega y anota muy poco.  En el segundo semestre, el club salvadoreño Santa Tecla lo contrata, anotando once goles.


En la selección uruguaya, jugó setenta partidos y anotó veintiseis goles.  Pero, un momento suyo al vestir la celeste es imborrable.  Se jugaba el partido de cuartos de final entre Uruguay y Ghana en Johannesburgo y gracias a una pilatuna de Luis Suárez que fue fallada por , el mismo se tuvo que extender a un cansino tiempo extra donde el 1-1 no se alteró.  A los penales se fueron, y los nervios se juntaron con la mala suerte para los ghaneses.  Ahí fue donde sucedió esto:


Ese atrevimiento le permitió a Uruguay disputar una semifinal mundialista desde 1970.  Poco después, en el 2012 y luego de ganar la Copa América disputada en Argentina, no sería convocado nuevamente a la Celeste, gracias a la nueva sangre que aparecería en el escenario internacional.

Con lo descrito anteriormente, nuestro protagonista cumple cuarenta años de vida con la vitola de haber militado en nada más y nada menos que ¡veintidós clubes!  No sabemos cómo hace para mantenerse vigente a estas horas de la vida, pero algún secreto bueno tendrá...  Por cierto, ¿Sebastián nos tendrá alguna locura para el año venidero?  Muy seguramente.

¡Larga vida al Loco Abreu!

La frase de la semana (de receso).

"Debemos dejar de pensar como anapoimunos y empezar a hacerlo como alemanes".

El mal crónico de buena parte de mis paisanos y de muchos visitantes debe erradicarse...  Lo malo es que la solución está, pero no somos capaces de asumir las culpas como se debe.

lunes, 3 de octubre de 2016

La frase del plebiscito.

"¿De casualidad no aparecería en el tarjetón el 'no sé'?
 
 Bueno, ya todos sabemos lo que pasó y lo que no pasó en esa jornada...